La voz desde mi instinto.

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Hoy podríamos defender un Internet libre y detener al Congreso de EE.UU. de pasar una ley que le otorgaría a este país el poder de censurar Internet en todo el mundo. La presión pública está a punto de ebullición y estamos dándole un vuelco a la situación. Frenemos la ley ahora, ¡firma la petición!

Source: avaaz.org

  • 4 months ago
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Fantasía vendada.

Fantasía Vendada.

 

Está haciendo calor y a esta clases de Historia no le veo su terminar, tengo sueño y estoy aburrido. Es lamentable saber que esta profesora la tendré en otros semestres de la universidad, pero no dejaré que eso pueda más que yo. Viendo a mi alrededor, para poder ignorar la aburrida clase, noto que todos también están desatentos, pero mientras mi mirada recorre la parte de atrás del aula, me detengo a ver a la chica que está en una esquina concentrada en su teléfono móvil, su nombre es Natasha; es una chica que estudia Estomatología y tomamos esta materia juntos.

Ella es de estas chicas que son algo aparentes y de vitrinas, siempre visten bien y llevan un aroma muy peculiar que a todos los hombres nos gusta, siempre con el pelo bien tratado y la piel hidratada. Tiene el pelo negro, ojos color café, lleva frenillos, labios pequeños y rosaditos, nariz fina, el color de su piel blanca, de estatura sé que anda entre los 5.5-5.8 pies (más pequeña que yo), buenas piernas aunque no la mejor cadera, un pecho normal y unos glúteos exquisitos.

He fantaseado con ella desde el primer día que la vi en clases con unas zapatilla negras, una mini falda azul, una blusa blanca y un abrigo negro mangas largas. Siempre quise hablarle, pero soy tímido con las personas que no conozco ni que formen parte de mi círculo de amistades. Puedo durar largos ratos solo observándola e imaginarme como la trataría… (de seguro trataría de satisfacerla de manera que se sienta completamente realizada; tiene ese cuerpo en el que yo me perdería sin deseos de buscar la salida. Esos labios, esa voz, esas manos, su piel, sus pechos, sus glúteos…) De momento ha vibrado mi móvil entre mi bolsillo; es un mensaje de texto de mi mejor amiga, Jenn. Quiere verme después de clases.

Ha terminado la hora de clases y mientras todos nos marchamos del aula, mi móvil vibra nuevamente, lo saco del bolsillo para ver qué es; es una llamada de Jenn, pero a causa de mirar el móvil mientras caminaba, tropecé con Natasha y algunas cosas que ella tenía en mano cayeron al suelo, entre ellas: su móvil y su cátedra. Como un caballero, me agaché para tomar sus cosas y devolvérselas, pero al momento de tomar su móvil, no pude evitar quedarme frisado al ver su imagen de fondo o la foto que estaba allí presente: estaba ella con muy poca ropa en una posición bien atractiva.

-¿Hola? ¿Podrías pasarme mis cosas, por favor? –preguntó mientras puso su mano derecha sobre mi hombro izquierdo más una sonrisa muy grata.

-Oh, sí. –dije con un tono algo bobo y pensativo. -Discúlpame. –le dije mientras le pasaba sus cosas.

-No hay problema. Gracias. –dijo mientras sonreía y se marchaba.

Creo que se ha dado cuenta, no pude disimular lo ardiente que ella me parecía. Al salir del aula llamé a Jenn y acordamos encontrarnos en el área verde que está frente al Centro Tecnológico del Campus. Mientras caminaba hacia allá, no dejaba de pensar en la imagen que Natasha tenía en su móvil y de imaginármela en esa misma posición. De paso, estaba pensando en cómo podría hablarle, seducirla o hasta embriagarla, pero creo que eso solo cabía en mi imaginación; no estoy a su nivel social, ya que ella aparentemente es una persona pudiente o dígase, de clase alta.

Ya por fin llego al lugar y veo a Jenn. Como siempre y ya es algo natural, ella se dirige hacia a mí, corriendo para luego darme un abrazo y un mojado beso en la mejilla. Nos sentamos en la grama y platicamos lo que hicimos en el verano. De momento, frente a nosotros, caminando cruzó Natasha y mis ojos se fijaron en ella al instante y ella miró hacia a mí de reojo, el cual Jenn se ha dado cuenta de esto. Un vehículo lujoso de todo terreno se acercó a Natasha, bajó los cristales (era un chico quizás de algunos 25 años, pelo rubio, piel color blanca y estaba vestido semiformal o eso parecía) y le dijo algunas cuantas cosas que no pude escuchar a Natasha; ella abrió la puerta de atrás, subió al vehículo y se marcharon del Campus. Quedé totalmente en duda y llegué a pensar en qué pasaría si ella alguna vez había visto a ese tipo, incluso pensé en si era virgen o no.

-¿Qué? ¿Te gusta ella? –preguntó Jenn.

-¿Por qué lo dices? –pregunté muy dudoso.

-Pude notar como la observabas. –dijo Jenn con una sonrisa en el rostro- y como te miró de reojo; te estaba coqueteando- dijo Jenn mientras me movía por el hombro.

-Sí… -dije con algo de miedo y duda-. Ella me atrae, mucho; desearía tener una aventura con una chica así de excitante.

Luego seguimos platicando sobre el novio de Jenn, que también es uno de mis compañeros de clase, sobre nuestro horario de clases, mis experiencias con chicas durante el verano y entre otras cosas, hasta que dieron las ocho de la noche. Ambos nos marchamos hacia nuestros hogares.

Como de costumbre, saludé a mi madre y la abrasé, me puse algo más cómodo y me reuní con el mismo grupo de amigos en aquel parqueo. Hablamos algo de física y algunas otras cosas estúpidas hasta las once de la noche. Al regresar a casa, me duché, cené y luego me senté en el ordenador. Me vino a la cabeza buscar a Natasha en la red social donde estaba registrado, o más bien, la que estaba de moda en el momento, y ciertamente la encontré. Le envié una solicitud de amistad, la cual la aprobó en menos de una hora.

Le di las gracias por mensaje, ya que quizás estaba en línea a través de su móvil o simplemente no estaba en línea. Me dirigí a la sección de fotos y álbumes. Eso para mí, era un paraíso: ella tenía muchas fotos en bikinis, vestidos cortos y otras con ropa sexy, incluso vi la foto “artística” que tenía en su móvil, con más de cien comentarios de chicos. Viendo sus fotos, me excité, guardé las que me gustaban y las estaba mirando más despacio y tranquilamente mientras me comenzaba a tocar, hasta cuando ya estaba teniendo una erección. No obstante, escucho la notificación de que alguien me está hablando y voy a la web: era Natasha.

Respondió mi mensaje con un agradecimiento muy gentil por haberle enviado yo la solicitud. Me pidió que le diera unos cinco minutos para ponerse cómoda porque estaba llegando a su casa de un bonche y estaba con algunos tragos en la cabeza. Al ella regresar, hablamos de su experiencia en la noche y solo me dijo que no fue algo fuera del otro mundo, se reunieron varios amigos y amigas en un bar para tomar y bailar hasta que dieran las dos de la mañana. A los pocos minutos, ella me pide el número de mi casa, lo cual me encontré muy extraño y que sin duda se lo pasé; llamó al minuto y hablamos algunas cositas sin sentido hasta que ella dijo lo que me dejó con un nudo en la garganta:

-Sé que te gustó la foto que viste de mi hoy. -dijo ella.

-¿Qué? ¿De qué foto hablamos? –pregunté para evadirla.

-La foto, de mi móvil cuando tropezaste conmigo esta tarde.

-Sí… -afirmé, pero inseguro-. ¿Cómo lo sabes?

-Muñeco, tendré veinte años, pero no soy estúpida; pude darme cuenta en la manera en que la observabas. –dijo mientras reía “inocentemente”.

-Discúlpame, no pude evitarlo, –dije en tono bajo –es algo que cualquier hombre hubiese hecho.

-Aunque pensé que ibas a actuar diferente. –dijo dudosamente.

-¿A qué te refieres?

-Lo hice a propósito. Sé qué tanto me observas en clases. –dijo sin alguna vergüenza.

-Eres una… –pero fui interrumpido por ella.

-¿Perra? Lo sé, y descuida eso no me ofende, porque no soy la peor.

-No, en realidad iba a decir “eres una mujer muy interesante; captas bien y rápido las cosas.” –dije, aunque pensando “¿Por qué se diría “perra” ella misma?”

-Que lindo eres, pero ten en cuenta que hay otras que saben mucho más que yo.

-Está bien, pero aun así… –fui interrumpido por ella nuevamente.

-¿Pero aún así te gusto? –preguntó ansiosa.

-No. –dije fríamente.

-¿No? ¿Entonces qué? –preguntó algo exaltada.

-Aun así me encantas. –le dije con una pequeña risa entre dientes. –Eres algo desesperada. –le dije. Esto le provocó algo de risa y me pidió disculpas porque estaba un poco más suelta por haber tomado, lo cual no me importó.

Seguimos hablando un poco más sobre nosotros hasta que colgamos agradablemente; quedamos en que seguiríamos hablando más, pero en persona. Esto me dejó en duda, en que quizás sí le atraigo. Ya era algo tarde y debía levantarme antes de las diez de la mañana y adelantar las tareas, pero aun seguía pensando en Natasha, por lo que seguí viendo sus fotos. En otro folder, vi el nombre de otras chicas que viven por los alrededores de donde vivo y también las estaba viendo, hasta que alcancé una erección e iba a empezar a masturbarme. Fue en ese entonces en el que me surgieron unas preguntas, unas ideas y una fantasía:

¿Qué? ¿Otra vez a masturbarme? ¿A sentar y quemar mi imaginación? ¿Por y para qué? Quisiera, pero, ¿existiría una manera de poder llevar al plano físico lo que estas imaginando, lo que estás deseando, lo que estás fantaseando…? Debería haber algún modo de que lo que yo piense, lo pueda sentir y sin mezclar asuntos religiosos ni esotéricos para lograrlo. Cuando me masturbo, generalmente, cierro los ojos para concentrarme en por quien lo hago, entonces, ¿qué pasaría si me vendo los ojos y poder sentir las caricias, la pasión y el contacto sexual de alguien que exista físicamente? Si estoy vendado, podré imaginarme a quien yo desee y que las acciones que esa mujer desconocida esté brindándome sería la persona a quien estoy imaginándome. La otra persona podría también estar vendada y así también se imaginaria a quien ella quiera y recibir los placeres de quien ella se imagina. Desde el principio hasta el final, los dos estaríamos vendados y para que el placentero pensar y la excitante imaginación no desaparezca, no nos quitaríamos las vendas para no llevarnos una posible desilusión.

Mi idea me fascinó, pero para eso, la otra chica y yo deberíamos tener un amigo o una amiga en común, que no me revele informaciones personales básicas de la chica con quien estaría, y que lógicamente, el mismo caso para ella conmigo. Esa persona en común que podríamos tener, que sé que me apoyaría en esto y buscaría entre sus amigas o conocidas, es solo una persona: Jenn. Tenía dos opciones, sería convencer a Jenn de que provoque una circunstancia donde yo podría seducir a Natasha o convencerla de que me ayude con respecto a mi fantasía, pero me sentía más curiosidad por mi fantasía.

La mañana siguiente, le envié un mensaje de texto a Jenn que la quería ver hoy después de clases, el cual me respondió que no había algún problema. Estaba muy emocionado. Llegó la tarde, fui a clases y esperé hasta la hora correspondiente. Esperé a Jenn en el lugar de siempre; esta vez ella llegó con su novio, Raúl. Le pedí unos diez minutos a Raúl para poder hablar algo importante con Jenn.

-Necesitaré de tu ayuda para una gran idea que tengo. –le dije con mis manos en sus hombros.

-Sí, claro. ¿Qué pasó?

-Lo que pasa es lo siguiente… –le expliqué el análisis de mi fantasía. –Entonces, necesito que por favor averigües si tienes alguna conocida o amiga que esté de acuerdo en que tengamos sexo los dos, pero ambos vendados.

-Pero… –la interrumpí.

-No quiero que ella sepa quién soy, ni yo quiero saber quién es ella.

-Está bien, creo que conozco una amiga que le podría interesar.

-¡Perfecto! –le dije entusiasmado.

-Pero, ¿cómo la quieres? –preguntó.

-Buena pregunta. La quiero no más alta que yo, con piel limpia y suave, higiénica, pelo largo, contextura normal o delgada, buenas curvas y cadera. –le dije pensativamente. -Si es posible, que tenga unas pompis más destacables que sus pechos. –dije tímidamente entre risas, pero serio.

-Está bien, ella es más o menos así y si ella no quiere, pues, otra aparecerá. –dijo con una sonrisa. –¿Hay algún otro dato relevante o alguna restricción? –preguntó.

-Sí. Quiero que sea cuidadosa, con respecto a su sexualidad. O sea, sin enfermedades, que no haya tenido largas experiencias ni haya estado con hombres cualquieras. –le dije seriamente. –Si quieres, hasta podríamos hacernos un estudio de sangre. –le propuse.

-Está bien, yo me encargo de eso. –dijo con seguridad. –¿Hay algún otro dato relevante o restricción? –preguntó con algo de sospecha.

-Eso es todo.

-¿Algo más? –preguntó sorprendida.

-No… –dije dudosamente.

Regresamos hacia Raúl y hablamos algunas cosas y entre ellas dónde quedaría una tienda de juguetes sexuales; pudimos averiguar unas cuantas que se encontraban localmente, pero sin darle una respuesta concreta a Raúl de para qué, ya que esto solo deberíamos saberlo tres personas: Jenn, su amiga y yo. Ese mismo día me dirigí hacia la clínica y hacerme un estudio de sangre con el fin de determinar si tengo alguna enfermedad sexual. Al salir de la clínica dieron las seis de la tarde y decidí regresar a casa e ir a las tiendas al día siguiente.

Un poco tarde ya en la noche, navegué en internet sobre algunos temas y consejos que me podrían servir para el interesante día. De paso, revisé las amigas que tiene Jenn en su lista de amigos y vi varias niñas interesante; muchas de ellas son amigas en común y de esas en común, algunas viven al alrededor de donde vivo, lo cual me entusiasmó un poco más.

Al día siguiente, tenía clases en la mañana en la universidad; asistí y al finalizar las clases tomé un transporte público y me dirigí hacia varias de las tiendas sexuales de las que hablamos Raul, Jenn y yo ayer para buscar las vendas que utilizaríamos aquella chica y yo.

Lamentablemente, no encontré las vendas que buscaba, pero si algunos preservativos muy interesantes, lubricantes y algunos otros juegos sexuales que sentí la tentación y curiosidad de usarlos con una chica. Llamé a Jenn para ver si estaba disponible y me acompañara para ir a las dos últimas tiendas que me faltaban por revisar. Acordamos reunirnos en un parque cerca de una de ellas y allá la esperé.

Llegó en su auto y nos dirigimos hacia la tienda. Aquí habían más variedades, parecía como si esta le distribuyera a las tienda que había ido anteriormente. Buscamos en esta pero tampoco pudimos encontrar las famosas vendas, lo que cual ya me comenzaba a sentir algo decepcionado. Jenn me animó un poco y fuimos a donde una de las empleadas de la tienda y le describí más o menos la situación que tendré y pregunté si existía semejante venda u objeto que fuese adecuado para esas circunstancias. Afortunadamente, ella dijo que pensó que nadie hubiese venido en búsqueda de eso y que pensaban hasta quitarlo de la tienda (esto me hizo pensar que quizás sea un maniático sexual o alguien con una buena, única y especial imaginación). Son unas vendas de material suave, ajustables y precisas pero sin hacer presión sanguínea y al final de cada uno de sus extremos tiene un seguro que puede ser trancado por una llave haciendo que la persona se vea obligada a solamente poder quitarse las vendas únicamente con la llave correspondiente.

No dudé en comprarlas aunque el precio fuese algo elevado. Inmediatamente las probé y resultaron ser exactamente como la empleada dijo: no hacía una presión que impedía el paso de la sangre pero tampoco no pude quitármela con las manos, debía ser con la llave que trajo el par de vendas. Jenn se entusiasmó un poco y me confirmó que ya tiene una candidata para mi fantasía, aunque según ella, se sale un poco de la contextura que pedí, pero tampoco me diría cómo es ella.

Jenn tuvo la amabilidad de llevarme a casa y en el transcurso del camino hablamos ciertas cosas, como el lugar dónde sería, la hora, el día y cómo lo haríamos; ya ella había pensado en eso. Me dijo que el lugar iba a ser algo retirado y privado, el día sería el próximo viernes, dígase en dos días y la hora sería en la tarde, a partir de las 2:30 p.m. Yo en verdad estoy sorprendido de tener una amiga así.

-Te conozco Jenn, ¿qué me pedirás a cambio? –pregunté en forma de broma.

-Ya verás. –dijo con una pequeña risa malévola.

En la tarde del día siguiente, fui a la clínica a buscar los resultados que olvidé buscar en el día de ayer. Por suerte, todo salió bien. Fui a un centro de Fotocopiado y saqué una copia del resultado. Borré con borrador líquido todos los datos que podrían revelar mi identidad para poder dárselo a Jenn y que su amiga lo vea. En la noche me reuní con Jenn en el Campus, donde ella también me mostró los resultados de su amiga y aunque también estaban tachados los datos que podrían revelar su identidad, aparentemente todo estaba bien. (No dudé de Jenn, sé que no me jugaría sucio y que esos resultados son correctos y de la persona con la que estaré mañana.)

Ella me acompañó a casa y de paso se llevó las vendas para mañana ella arreglar bien las cosas. Dijo que primero llevaría a su amiga al lugar donde podré realizar mi fantasía y luego me llevaría a mí. Donde me reuniré con ella, será frente al campus; me pasaría a buscar. Luego de ella marcharse, salí a la Farmacia a comprar algunos preservativos ultra sensitivos y otros de máximo placer. Regresé a casa y dormí temprano para poder tener mi flujo sanguíneo para el día de mañana y que este no me arruinara el momento. Esa misma noche, soñé con varias amigas de Jenn, en las cual cambiaban entre ellas en el sueño; fue algo extraño y quizás mi subconsciente desea a una de nuestras amigas en común.

Ya por fin hoy es mañana, el día en que podré realizarlo. Los Viernes no tengo clases en la universidad lo cual me pasé la mañana tranquilo y organizando en mi cabeza cómo y qué haré allá, pero me ha surgido una nueva idea a última hora, y es que quiero que mi objetivo no sea solo tener sexo o recibir igual placer de ella, sino que yo quiero complacerla a ella, quiero que ella sea la principal en sentirse satisfecha; creo que debí decirle a Jenn por si esto podría afectar la decisión de la persona.

Dieron las 1:00 p.m. por lo que ya estaba vestido, perfumado, con los preservativos en los bolsillos delanteros… en fin, ya estaba listo. Salí hacia El Campus y antes de hacerlo llamé a Jenn y le avisé; ya ellos iban en camino. Al llegar allá, vi su vehículo estacionado. En el auto estaba ella y Raúl; saludé a ambos y charlamos un poco. Al minuto de el vehículo estar en marcha, Jenn me puso las vendas. Me encontré extraño al saber que Raúl también iba, pensé que solo lo sabríamos nosotros tres, pero entendí que quizás mi amante y yo no éramos los únicos interesados en recibir placer.

Pasaron algunos treinta minutos desde que salimos desde el campus, pero ya por fin estoy acá. Sé que ella, quien me espera, también está vendada. Le di las gracias a Raúl y a Jenn por haberme llevado hasta allá. Solo nos desmontamos Jenn y yo; Jenn le había pedido a Raul que esperara en el auto. Me tomó de la mano y me llevó con ella hasta un lugar, parecía tranquilo, no se escuchaba algún sonido, solo el viento soplar. Luego llegamos a un lugar donde abrió una puerta y me llevó hasta adentro; me pidió que me desvistiera. Me tomó de la mano nuevamente y me ha llevado a otro lugar.

-¿Estás listo? –pregunto ella al detenernos.

-Sí. –respondí.

-Perfecto. Dame un minuto. –dijo. Al entrar, escuché que ella murmullaba allí dentro con la otra chica. –Solo espero que la pases y todo salga bien. Volveré en una hora, tocaré la puerta y esperaré a la respuesta de alguno de ustedes dos, ¿bien?

-De acuerdo Jenn. –dije mientras ella me dejó del otro lado de la puerta, la cual ella cerró al marcharse.

-Descuida ese fue el sonido de la puerta -dije con seguridad.- ya estamos solamente tú y yo. Respira tranquila, siéntete cómoda, aunque de hecho puedes quedarte sentada, acostarte o si deseas, quédate de pie. Sé que aunque no te pueda ver, tu elección fue perfecta, pero aun siento que estoy lejos de ti.

 

Sí, escuché el sonido de algo, me parece que fue el de una cama. No de sus resortes, sino el de algún colchón. El lugar parecía ser amplio y con mucha ventilación, aire natural y fresco. Escuché que iba a decir algo, pero la interrumpí:

–Detente, no quiero escuchar tus palabras ahora; emite algún sonido, puedes silbar, tartamudear o emitir a algún sonido con tus manos o contra algún objeto y así podré llegar hacia a ti.

 A lo que hacía ella fui caminando, poco a poco, guiándome de aquel sonido. Me gustaba como cantaba entre dientes, creo conocer esa canción pero no estoy seguro. Por fin llego a ella, por lo menos ya puedo palpar la cama en donde está, pero no la siento acostada; creo que está sentada. Pude tocar tu mano izquierda, supongo. Noté que estaba algo nerviosa y tensa; tembló un poco su mano al yo tocarla.

 –Creo que por fin estoy frente a ti, puedo tocar tus hombros con mis manos y no te sentí alguna ropa interior.

 Al momento de tocar sus hombros, lo hice delicada y sutilmente. La acaricié hasta poder poner mi mano completa en ellos y al lograrlo, anduve un poco por ellos, explorándolos y acariciándolos. Al momento de hacerlo, escuché que se rió entre dientes.

 –¿De qué te ríes? Tu risa es muy coqueta  y algo puta por cierto, me motiva más aun. Puedo sentir que tu piel es suave, como la de una niña, una bebé; tus brazos son de contextura normal; pareces estar en forma o eres algo delgada. Pero aun sigues riéndote, ¿por qué será?

 Llegué hasta sus manos acariciando todo su brazo y lentamente regresé hacia su cuello mientras recorrí ambos brazos con la yema de mis dedos. Al llegar a sus hombros, lentamente moví mis manos, deslizándome en su piel, hasta llegar a su cuello otra vez. Con mis pulgares acaricié debajo de su barbilla y debajo de sus oídos. Su piel sigue siendo suave; me encanta. Luego deslicé un poco mis manos hacia la parte detrás de su cuello y con mis dedos entre a su pelo, el que nace desde la nuca. Lo hice sutilmente pero con un tono de agresividad, con deseo. Con mi mano derecha halé un poco de su pelo mientras con la izquierda volví a su cuello. Al hacer esto, me ha tirado un pequeño gemido de placer y luego escuché que se rió malvadamente entre dientes.

Le pregunté si le molestaba y con su cabeza dijo “no”, entonces le afirmé que es placer, a lo que con su cabeza dijo “sí”, lo que me conllevó a halarle un poquito más el pelaje, su largo pelaje. Al hacerle esto, me puso sus manos, sus suaves y tiernas manos en mis hombros y con sus uñas y las palmas de sus manos las deslizó hasta el final de mi antebrazo, con ambas manos ahí me sostuvo e intentó acostarse pero me resistí. La tomé de ambas manos y la puse de pie. Levante sus brazos y los expandí horizontalmente a lo que su cuerpo hizo contacto con el mío. Pude sentir su pecho y sus pezones, los sentí algo exquisitos Sí, es más pequeña que yo. Su cabeza me da por mi barbilla y eso lo encontré excelente.

Al tenerla así, baje sus brazos, pero sin soltar sus manos, e incline un poco mi cabeza y mágicamente la punta de mi nariz cayó en la de ella; jugué un poco allí y noté que se divertía. Luego quise oler un poco su cuello. Primero empecé por su mejilla izquierda, le rocé con la punta de mi nariz y luego con mis labios. Automáticamente, ella movió su cabeza hacia el lado derecho, facilitándome su cuello por el lado izquierdo. Decidí olerla por el cuello, debajo de su oído y la verdad que su olor no sé cómo explicarlo: es como un olor dulce, pero no se percibe con el olfato, más bien, se siente, es como el complemento de lo que deseas. No resistí el querer besarla, por lo que sí le acaricié con mis labios su cuello y de vez en cuando con la parte interior de mi labio inferior.  Hasta que en una de esas veces, verdaderamente, no resistí; le di un suave y progresivo beso en cuello, de esos que sientes ambos labios y luego la puntita de la lengua hasta que ambos labios se van cerrando y que la lengua va al ritmo del labio inferior.

Al darle ese beso, me dio otro excitante suspiro y la sentía ansiosa. Pegó su cara cerca de mi cuello, hasta cierta distancia que podía sentir casi su acelerado respirar en mi cuello. Intentó alejarse y llevarme con ella pero nuevamente me resistí, otra vez. Pero esta vez, le di una media vuelta de baile hacia su izquierda, cruzando su brazo derecho por encima de su cabeza, haciendo que ella quedara atada entre mis brazos y su espalda pegada a mi cuerpo. No pude evitar dar una pequeña malvada risa entre dientes a lo que ella me dijo en un tono muy bajo “eres muy… “ y cortó la frase pegando un poco sus nalgas de mi miembro.

Aprovechando esa exquisita posición de ambos, solté sus manos para poner mis manos en la parte baja de su abdomen; parece tener un cuerpo atlético, de gimnasia o quizás de baile/danza. Seguí con mi juego y mientras con la yema de mis dedos iba subiendo lentamente por su abdomen, y jugando haciendo figuras raras con ellos, le dije:

 –Quiero explorar tu cuerpo como todo un astronauta. Me haces desearte, quiero perderme en ti. Quiero descubrirte una y otra vez esos rincones ricos de placer para estimularlos y jugar allí, hasta el punto de que nubles tus pensamientos y sentidos, que solo pienses en irte y venirte una y otra vez… Realmente, me excitas.

 Al momento de decirle eso, recostó su cabeza en mi hombro derecho y junto con su cuerpo se revolcó un poco en mi e hizo ciertos movimientos de cuando te están torturando con puro placer; sentí sus vibraciones, sentí que le gustaba.

Seguí con mis dedos y al momento de sentir parte de su pecho, desvié mis manos: con una, tome mi dedo índice y me deslicé por el centro de su pecho, sin tocar sus senos hasta llegar a posicionar progresivamente mi palma en la parte alta de su pecho y mis dedos descansaban en su cuello. Con la otra mano, descendía suavemente por su abdomen y al momento de sentir su ombligo seguí deslizando mis dedos hacia abajo; pude sentir que abajo si tenía ropa interior, a lo que quise jugar un poco por esos lados teniendo como límite el borde de su ropa interior.

Sentía como le gustaba, sentía su descontrol. De una manera ligera, revolcaba su cuerpo de espaldas con el mío. Ya comenzaba a tener una erección con esos movimientos, esos gemidos y suspiros. Creo que al sentir mi erección pegó sus nalgas aún más a mi miembro. Escuchaba como se reía entre dientes malvadamente, hasta que con sus manos las planto en mis muslos. Estaba jugando por ahí y por la parte dentro de mis muslos; soy muy sensible por ahí y no evité producir ciertos suspiros y algunos dos o tres gestos de placer.

Tome mis manos y las llevé hasta su cintura. Desde allí, subí acariciando su piel, su cuerpo, de una manera más agresiva pero leve, hasta llegar al empezar de sus senos, a los cuales llegar allá, reduje mi sutil agresividad y lentamente fui poniendo mis manos en sus senos, más bien, mis palmas en sus pezones. Al lograrlo, jugué con mis palmas y sus pezones en forma vertical, horizontal y en circular (jugaba con dicho orden) durante un pequeño intervalo. Todavía sentía que le gustaba, seguía acariciándome las piernas con sus manos.

Decidí bajar mi cabeza a su cuello, al lado izquierdo de él, y respirar suavemente allí, variando mi ritmo de acuerdo a las sensaciones que sentía al ella jugar con sus manos en mis piernas. Luego agarre sus pechos suavemente y progresivamente le ajustaba cierta presión y jugaba con ella. Luego tome sus pezones con mis entre dedos del índice y medio mientras yo seguía jugando con agarrar sus senos con cierta presión, con esa sutil presión y “fuerza”, que ella sienta placer y mi deseo por ella.

Ella seguía haciendo movimientos algo fuera de control por lo que decidí besar su cuello, de verdad. Jugué con su pezón izquierdo con la yema de mi dedo índice y con la otra mano, descendí agresiva y a la vez delicadamente por su abdomen, hasta llegar a su ropa interior y sobre ella, sin ejercer ni la más mínima presión, recorrí un poco por encima con mis dedos, pero me desvié hacia sus piernas. Allí jugué con sus muslos, sus grandes muslos, los acariciaba con mis dedos y palma…

Al momento de acariciar la parte dentro de sus muslos, sentí que no podía casi controlarla. Su piel ahí, era más suave, era la piel más suave que había tocado. Seguí jugando por allí y mientras más hacia su venus me acercaba, más me abría las piernas. Aproveché y con mi mano acaricié la parte detrás de su muslo. Intencionalmente, apoyé mi antebrazo en su venus  y estaba completamente húmedo, estaba mojada. Lo moví un poco, en forma circula y creo que lo sintió, me dijo “yeah baby, keep going” (en tono de voz bajo, ya muy excitada), por lo que decidí bajar ambas manos y perderme en sus muslos provocando que ella se excite más. Al hacer esto, dejó mis piernas y puso sus ambas manos en mi cuello. Luego con una me agarraba el pelo, y vaya, sí que sentía su excitación. Entonces le susurré:

 –Quiero besarte, imagínate que soy yo, él, tu vecino, tu novio, tu esposo, tu amante, tu compañero de estudio/trabajo, tu profesor, tu entrenador, tu hermano, el vendedor de la esquina, el policía o el hombre que desees, el que construyas con tu imaginación.

 En ese instante me besó. Fue un beso intenso, fuera de control pero excelente. Jugamos con nuestras lenguas, le mordí su labio inferior sutilmente, ella a mi… Turné mis manos, una la dejé jugando en sus piernas y la otra en su pecho. Duramos algunos 3-5 minutos así, jugando de diferentes formas, hasta que ella giró 180 grados y nuestros cuerpos quedaron frente a frente. Me cruzó sus brazos por debajo de los míos y, ¡vaya!, me agarró las nalgas y se echó a reír malvadamente. Luego me besó; jugué con su pelo, en especial del que crece desde la nuca, porque sé que le gusta y con parte de su cuello. Cuando dejó de agarrarme las nalgas, se hecho un poco hacia atrás y agarró mi miembro, diciéndome “damn honey *suspiro de placer* it’s so fucking – hard – “, y la verdad eso me excitó; pude sentir que ya le gustaba realmente.  Luego me tomó de la mano y me llevó hasta la cama.

Increíblemente, me ha lanzado en ella. La cama parecía King-size y el colchón era bastante cómodo. Ella se subió arriba de mi, como la posición de cowboy, con sus manos se apoyó en mis hombros y me acarició el pecho y los hombros. Yo con las mías busqué sus pechos y jugué un poco con ellos. Ella luego me besó,  por lo que yo jugué con su espalda, la acaricié de una forma agresiva pero sutil; agarré sus nalgas. Oh sí, sus nalgas, estaban un poco duras y parecían ser un poco grandes, acorde a sus piernas. Las agarré con algo de presión y le di una nalgada; le gustó, le di otra; se rió y me mordió el labio inferior, sutilmente.  Luego de jugar un poco así, me levanté, la cargué y la acosté a ella. Le dije:

 Lo lamento, tú eres mi deseo. Mi placer es poder complacerte.

 Me apoyé con mis manos y ambas rodillas de la cama. Lentamente baje mi cabeza hacia la suya y la besé nuevamente. Este beso fue algo lento, algo romántico, de esos que puedes sentir la pasión de la otra persona desde su más profundo deseo. Luego me despegué lentamente y de esta misma manera fui a su oído y le he dado un beso con lengua allí, pareció gustarle, lo sentí en su movimiento y risa malvada. Seguí bajando y besé su cuello de una manera diferente: pensé que estaba haciéndole sexo oral a ella e imaginé que lamía su clítoris. Mi lengua bailó felizmente en su cuello y la reacción de ella fue más intensa, le gustaba la sensación. Duré 2-4 minutos jugando con su cuello y mi boca. Luego fui bajando hasta llegar al centro de su pecho. Allí, me dirigí con besos a su pezón derecho. Allí me di vida: lamí su pezón en forma circular y alrededor de él; lo puse entre mis dientes, simulando “una mordida” y lamí con la punta de mi lengua la punta de su pezón; lo chupé y mientras lo hice mi lengua bailó salsa con él.

Mientras hacía eso, mi mano opuesta a su seno, jugaba con el otro. Deslizándome a través de besos llegué al otro y le hice lo mismo. A ella le gustaba pero a mí me encantaba. Sus pezones estaban algo duros y sus senos, no son grandes, más bien son normales o algo pequeños; perfectos para mi.

Después de sentir su descontrol, sentir algunos arañazos en la espalda y haladas de cabello, quise seguir bajando a besos hacia su obligo. Allí lamí un poco su borde. Ella sentía algo de cosquilla, pero le gustaba, aun me halaba un poco el pelo.  Seguí bajando y ella me abría sus piernas a medida que yo bajaba. Llegué a su ropa interior, finalmente. Me detuve allí; quise oler su alrededor. Ese dulce aroma, a mujer mojada, toda lubricada, ese olor tan natural, tan hipnotizante, exquisito… besé y jugué un poco con mi lengua por el alrededor de su ropa interior. Sentía, en algunos lados, ese líquido exquisito. Recorrí a besos más debajo de sus muslos y ella automáticamente levantó sus piernas, justo lo que yo quería. Con sus piernas levantadas, besé su venus, por encima de su ropa interior, toda mojada. Ella estaba algo ansiosa y desesperada. Besé un poco más debajo de su venus, para mortificarla un poco y luego anduve un poco por esos alrededores.

Con mis manos y una pequeña pausa de mis besos, decidí quitarle su ropa interior. Mi nivel de excitación aumentó al poder percibir mejor ese aroma. No pude resistir oler su ropa interior antes de lanzarla a un lado de la cama. Sus pies quedaron exactamente en mis hombros. Atrevidamente, olí sus pies y sus pantorrillas. Olían bien, muy bien; parecía como si su olor, su dulce olor, es natural y corporal. Besé sus pies y lamí su dedo gordo; es la primera vez que lo hago y a ella le gustó. Luego con mis manos, abrí sus piernas y me reconecté sobre ella, dejando que mi miembro, aun dentro de mi bóxer, quedara justamente arriba de su venus. La olí un poco; el aroma que desprende su cuerpo, su excitado y “atractivo” cuerpo, me encanta, me excita. Desde su cuello hasta su abdomen, la olí; ella es exquisita. Volví a besarla y sus besos fueron algo desesperados, me agarraba el pelo ya de una forma “algo agresiva”; ella estaba más excitada que yo.

Abrí sus piernas y besé justamente en sus averías, quería mortificarla un poco. Escuchaba pequeños gemidos continuos y excitantes mientras la besaba a su alrededor. Finalmente doy un pequeño suspiro, aprovechando el dulce aroma de su mojada vagina, antes de probar ese dulce manjar. Proceso a muy suavemente ponerle la lengua en su clítoris. Sí, sentía que ella se estaba revolcando del placer y aun no comenzaba bien. Doy mi primera lamida verticalmente y, ¡vaya! Que delicia, que manjar, que Maná… Cada lamida que le daba, era un sabor sagrado; algo “salado” pero exquisito.  Usé mi lengua en forma vertical y horizontal para jugar con su clítoris, lo hice despacio y lentamente fui aumentando la velocidad; jugaba con ella. La punta de mi lengua se deslizaba de arriba hacia abajo (y viceversa) por los alrededores de su clítoris, su mojado venus. Cada vez lo sentía más mojado, a lo que no resistí a poner mi lengua completa; mi lengua abrazaba su clítoris y con ella jugué hacia arriba y hacia abajo y de lado a lado. Sentía como ella mojaba en mi boca, cada vez más. Besé su clítoris y mientras lo besaba, con la punta de mi lengua, lo lamí.

Ella no para de gemir y decirme frases como “oh God”, “fuck!”, “keep going like that baby”, “yeah… right there” y otras frases pornos y excitantes, hasta que ella tuvo un orgasmo y se ha corrido en mi boca. Sentí su cuerpo revolcarse y salirse fuera de control más intenso que anteriormente. Escuchaba como respiraba; su respiración era corta y rápida. Mientras ella me acariciaba el pelo, yo reía malvadamente entre dientes.  Decidí entrarle un dedo y ella volvió a gemir y a hacer suspiros excitantes, más, me agarró más fuerte por el pelo. Con mi dedo medio dentro, acaricié su punto G, como si le dijera a alguien “ven aquí”, mientras mi lengua jugaba con su clítoris de múltiples formas, aunque en esta pasé mi lengua circularmente por su clítoris. En menos de 5 minutos, ella volvió a tener otro orgasmo.

Con mi risa malvada entre los dientes y la afortunada niña respirando agitadamente después de un orgasmo, decido ponerme de pié. Ella quizás creyó que yo ya me iba, dijo “¡No! Aun no te vayas”. Lo dijo con las palabras cortada, aun estaba respirando algo agitada después de su segundo orgasmo.

–Cariño, aun no me voy. Sé que mi deseo es complacerte, pero creo que no te dijeron de cuantas formas lo haría. Le dije con una voz baja y malvada.

Ella, sin decirle una palabra más, puso sus manos en mi abdomen. Parecía que buscaba mi cuerpo. Al encontrarme, bajo hasta mi bóxer y desesperadamente los llevó hasta más abajo de mis rodillas. En ese mismo momento, tocaron la puerta; creo que era nuestra amiga. Ciertamente me desconcentré un poco.

¿Ya te vas? –pregunté

No bebé. –dijo ella, en tono excitada y algo bajo, acompañado de un pequeño suspiro.

Aun no; vuelve más tarde. –le dije a nuestra amiga que golpeaba la puerta.

Mientras me dijo esas excitantes palabras, creo haber sentido que ella se puso de rodillas porque nuevamente puso sus manos en mi abdomen y lentamente las fue bajando en dirección a mi miembro. Sus manos llegaron hasta un poco más debajo de mi abdomen, hasta mi área púbica y sus dedos se dirigieron hacia direcciones opuestas, deslizándolas por la parte frontal mis muslos y luego junto con la yema de sus dedos y sus uñas, se dirigieron hacia la parte detrás de mis muslos. Podía sentir como sus manos suavemente se deslizaban hacia arriba y acariciándome cerca de mi entre piernas. Sí, llegó hasta mis nalgas y escuchaba como se reía malvadamente, como una niña mala, y como disfrutaba agarrármelas.

Acercó su rostro a mi muslo derecho y rozó sus labios en él. Fue jugando con el rose de sus labios, la punta de su nariz y pequeños y excitantes suspiros hasta llegar a la parte baja de mi abdomen. Parecía que a ella le excitaba los progresivos suspiros y movimientos que daba mi abdomen al ella llegar a tal punto; mientras más se acercaba, más sutilmente me agarraba las nalgas.

Giró un poco su cabeza hacia la derecha y su cachete derecho hizo contacto con mi miembro, con mi erecto miembro. Le gustaba jugar con su cachete y mi miembro; creo que lo hacía para mortificarme. Llevé mi mano derecha a su pelaje y acaricié un poco su pelo. Sutilmente tomé parte del pelo que sale de su nuca e hice cierta presión hacia abajo; con su barbilla y sus labios llegaron hasta mi pectíneo, hasta que sus labios rozaron uno de mis genitales. Luego con su lengua lo lamió; jugó con su lengua y mi genital. No pude evitar dar un excitante suspiro, morderme un poco los labios y sutilmente agarrar su pelo con cierta presión.

Abrió su boca y succionó uno de mis genitales. Mientras lo tenía dentro, sentía como su lengua lo exploraba, jugaba con él; de vez en cuando, me ejercía cierta presión con su boca hacia atrás y lo dejaba soltar de golpe, ¡riquísimo! Al momento de cruzar al otro genital, con su mano derecha que estaba en mis nalgas, la puso en mi abdomen y bajó lentamente son su palma y sus uñas hasta el comienzo de mi miembro. Al llegar allí con su mano, agarró mi miembro entre ella y con sus dedos en forma circular llegó hasta el comienzo de mi glande, luego lentamente me hecho su mano hasta el inicio, provocando el comienzo de una masturbación.

Progresivamente, ella me masturbaba con su mano y mientras lo hacía, succionaba mis genitales con esa exquisita y mágica “boquita” y lengua, más esos suspiros de encanto acompañados con “fucks” y otras frases “porno” en voz baja, cada vez me encontraba más excitado y mi miembro cada vez más erecto, hasta el punto en que llegué a lubricar. En ese instante, creo que ella lo pudo sentir en su mágica mano y escuché una malvada sonrisa en un tono muy bajo. Quise quitarme las vendas y quitárselas a ella también, para poder ver esa mirada de “niña mala” mientras ella jugaba con mi miembro.

Con sus labios, lentamente, fue deslizándose por mi miembro hasta llegar a mi glande. Allí, jugó un poco conmigo. Cruzaba su lengua y lamía rápidamente o muy cerca y se turnaba en eso; escuchaba como ella reía y ella sentía mis desesperados movimientos de ansiedad. Sostuvo mi miembro con su mano, lo inclinó un poco hacia arriba y de la parte restante hasta mi glande, lo lamió intensa y sutilmente con su lengua. Solo pude dar un largo suspiro y acaricié su pelo.

Al ella llegar a mi glande jugó con su lengua por su alrededor, variando la velocidad en que lo hacía. Succionó mi glande; jugaba en entrarlo y sacarlo varias veces de su boca y luego lo dejaba en su boca para jugar con él y su lengua. Mientras jugaba con mi glande, con su mano derecha acariciaba mis genitales y con su izquierda aun agarraba mis nalgas y acariciaba mis entre piernas y mi muslo.

En una de esas veces, me sorprendió y logró succionar la mitad o un poco más de mi miembro. Lo hiso varias veces y cada vez me masturbaba. Mi miembro estaba totalmente “mojado”, erecto y con retardante natural. Por poco me olvido de lo que quiero, que es complacerla. Con sutileza la interrumpí y pedí que se pusiera de pie; ella lentamente lo hizo.

–Que duro lo tienes. –me dijo al ponerse de pie y pegar su cuerpo del mío.

Solo reí malvadamente. Tomó mi mano izquierda,  la llevó hasta su venus y luego abrió sus piernas un poco para poderlo sentir de una forma más cómoda. Estaba mojado aun, parecía haberle gustarle sentir mi erecto miembro en su boca. Con mi mano derecha acaricié su espalda, desde la parte superior hasta su inferior hasta llegar a sus nalgas; las agarré y uní más su cuerpo hacia el mío. Besé su cuello, cerca de tu oído derecho, y jugué con mi lengua en él. Mientras hacía esto, entre un dedo en su venus y la masturbaba. Ella gemía y suspiraba; para más comodidad, levantó su pierna derecha un poco más, apoyándose de mi muslo y con sus manos y uñas acariciaba mi espalda y mi pelo de una forma simuladamente salvaje pero sutil.

Desesperadamente me tomó de la cintura, se alejó un poco, me giró y me lanzó a la cama. Ella se ha subido encima de mí y me ha besado algo ansiosa y desesperada. Luego fue bajando a besos hasta mi miembro y nuevamente me ha estado dando sexo oral. Esta vez me masturbaba más rápido y succionaba mis genitales. Yo suspiraba del placer y acariciaba su pelo.

–Quiero que te levantes y gires ciento ochenta grados. –le dije en voz baja.

Ella serió “putamente” y aceptó. Sus pantorrillas quedaron debajo de mis hombros; rozó sus labios a través de mi abdomen hasta llegar a mi parte baja de éste. Allí jugo un poco con su lengua y no perdió su tiempo: estaba masturbándome con su mano derecha. Nuevamente ha puesto su rica lengua y su exquisita boca en mi glande y luego en mi miembro; jugaba allí de varias maneras. Por otro lado, yo acariciaba parte de su espalda y caderas; halé un poco de su largo pelo y con mi otra manó descendí desde su espalda hasta sus nalgas y se las agarré con un poco de presión. Al sentirse algo ejercitadas, le he dado una nalgada y me tiró un gesto de satisfacción, le di otra y a ella la sentí más excitada.

Fui jugando con mi lengua desde su muslo hasta sus labios vaginales, los besé, los lamí y tomé mi dedo medio y lo entré en mi boca. Luego lo inserté dentro de su venus lentamente. Aun estaba algo mojada por lo que la empecé a masturbar lentamente. Al sentirla un poco más mojada y saqué mi dedo para entrarlo a mi boca nuevamente, para dar una pequeña probada a su exquisito líquido otra vez.

Con mis manos abrí sus labios vaginales y nuevamente pasé mi lengua por si clítoris. Lamí allí hasta que ella mojara más, a lo que procedí lamer la cara interna de sus labios menores. Al hacer esto, dejó de jugar con su boca dentro de mi miembro y produjo ciertos excitantes gemidos, pero aun así, seguía masturbándome. Mientras me lamía allí y en su clítoris, entre un dedo dentro de su venus y masajee su punto g con la yema de mi dedo. Ella, cada vez la sentía más excitada, masajeó mi periné con algunos de sus dedos, por lo que me excité más y lamí parte de su mojado y estrecho orificio vaginal.

Al realizar semejante acción, ella gimió un poco más alto y desesperadamente. Con mi dedo pulgar, mientras lamía prácticamente todo su venus con mi lengua, masajee también el área de su periné hasta llegar a su ano. Allí hice un poco de presión hacia dentro, sin insertar mi dedo, haciendo movimientos rápidos y cortos, como un vibrador.

Fue un poco intenso para ella, por lo que no resistió y elevó su cuerpo hacia atrás, quedando su venus arriba de mi rostro. Así fue más rico tenerla, porque pude andar más fácil toda su vagina con mi lengua mientras la masturbaba con mi dedo. Ella gemía un poquito más desesperada mientras apoyaba sus manos en los laterales de mi abdomen. Sentía como me aruñaba y me agarraba fuertemente, de acuerdo a su nivel de excitación. Por curiosidad, lamí desde su clítoris hasta el inicio de la línea entre sus glúteos.

Nunca me habían hecho eso. –dijo ella con un pequeño sonido de asombro.

¿Cuál de todas las cosas? –pregunté

Nunca me habían pasado la lengua por ahí detrás, y la verdad se siente bien rico. –dijo con un tono de voz algo caliente.

Solo me reí entre dientes; entre mi dedo meñique en su venus y la masturbé un poco para lubrircalo. Pasé ese dedo lentamente por su periné y llegar hasta su ano, allí jugué por su alrededor y lentamente fue insertándolo dentro. La sentí un poco tensa por lo que con el pulgar de mi otra mano, masajee su clítoris suavemente. Al hacer esto, ella me ha tirado algunos gemidos y algunos arañazos en desde mi abdomen hasta la parte alta de este.

Le pedí que por favor girara su cuerpo ciento ochenta grados horizontalmente, para así poderla tenerla de frente aunque aun encima de mí, de su venus arriba de mi boca. Al ella intentar cambiar de posición sentí que en el cambio, apoyó sus nalgas en mi abdomen y dirigía hacia mi miembro.

Aun no. –le dije.

La tomé por sus caderas y lleve su venus a mi boca. Podía oler mejor ese dulce néctar mientras lo lamía. Pude aprovechar así y cubrir su punto U con mi boca. Fue más sencillo jugar con su clítoris mientras lo abrazaba con mi lengua, masturbarla e introducir un dedo dentro de su ano simultáneamente. Ella misma se movía, como si estuviese cabalgando un caballo, encima de mis dedos y mi lengua. Sí, le encantaba como le hacía todo eso. La podía sentir más y más mojada, hasta el punto en que me tomó del pelo un poco agresiva y alcanzó otro orgasmo. Pude sentir ese líquido recorrer mi lengua y mi dedo algo muy rico.

La sentí un poco agotada después de ese último orgasmo. Acaricié un poco sus pechos y su abdomen, a lo que ella lentamente descendió y se posicionó sus rodillas en la cama, quedando sus glúteos en mi abdomen, muy cerca de mi miembro.

Me tienes exquisitamente agotada… –dijo mientras me besaba parte del cuello.

Pero aun siento que he hecho nada. –le dije mientras bajaba mis manos por su espalda hasta sus caderas.

Además, aun me tienes “malo”. –y tomándola por sus caderas, llevé sus glúteos hasta el comenzar de mis piernas.

Haciendo este último movimiento, su vagina y su clítoris quedaron encima del tronco de mi miembro. La podía sentir suave y toda mojada mientras ella realizaba movimientos sensuales y susurrándome que le gustaba sentir mi duro miembro entre sus labios vaginales. Sostuve con una mano su nuca y acerqué su rostro a mí para poder besarle sus tiernos labios; acariciaba su espalda mientras la besaba y ella aun haciendo aquellos movimientos arriba de mi miembro.

La tome nuevamente por sus caderas y la levante un poco hacia a mí, para así poder lamer sus pezones. Mientras lo hacía, con mi mano izquierda acariciaba su pezón derecho con mis entre dedos y la yema de mis dedos; con la otra tome mi miembro y comencé a acariciar su clítoris con mi glande. Lo hacía de arriba hacia abajo; jugaba con la velocidad: cuando lo movía en esa dirección en forma rápida, lo hacía sin mucha presión; cuando lo hacía lentamente, ejercía una suave presión en su clítoris para que fuese más intenso el contacto.

Al tener ya mi glande lubricado y su venus ya mojado, con mis manos en su cadera, la baje un poco, haciendo que mi miembro lentamente fuese penetrando su vagina, su estrecha y caliente vagina. Mientras la penetraba, ella mordía suavemente mi cuello y clavaba sus uñas en mis hombros, haciendo gemidos muy leves y excitantes; pegó su cuerpo junto al mío y sentía sus pezones en mi pecho.

Tomé su pelo con mi mano izquierda y con la derecha acaricié su espalda mientras ella aun mordía mi cuello. Llevé mi mano derecha hasta sus caderas y la tomé firmemente por ellas, pero de una forma delicada. Lentamente, hice algunos movimientos circularmente verticales con mis caderas, haciendo que una parte de mi miembro saliera y entrara dentro de su vagina. Podía sentir como mi glande rozaba su clítoris y el estrecho rose de mi tronco con sus paredes vaginales; sus uñas aun rozando mi espalda y sus excitantes gemidos de placer.

Ella levantó su espalda quedando prácticamente sentada sobre mi miembro y aun dentro de su vagina. Ahora, ella es quien estaba realizando esos movimientos, como si estuviese cabalgando. Comenzó lentamente, pero no tardó en aumentar la velocidad y moverse aun más rápido. Tenía mis manos en sus caderas, pero luego llevé mi mano izquierda a su cuello, ascendiendo desde su abdomen, para luego acariciar sus pechos. No obstante, solo llegué al cuello y ella tomó mi dedo del medio y lo llevó hasta su boca; estaba saboreándolo como si fuese mi miembro. Tomé el pulgar de mi mano derecha y lo llevé hasta mi boca para mojarlo y lubricarlo un poco. Ya estando mojado, con mis otros cuatro dedos, fui recorriendo por su pierna derecha hasta llevar a la parte baja de su abdomen y con mi pulgar poder masajear su clítoris. Fue algo intenso poder sentir sus movimientos, mientras la masturbaba y escuchaba sus gemidos; mi miembro podía sentir que endurecía más.

De momento volvió a decir unas cuantas palabras algo excitantes en inglés luego de empezar a masturbarla mientras la penetraba, y es que ya lo podía sentir: tuvo otro orgasmo. Sus piernas temblaban un poco, sus movimientos perdieron un poco el ritmo, mordía mi dedo aunque escuchaba sus gemidos. Dejó de morder mi dedo, apartó mi mano derecha de su clítoris y nuevamente recostó su cuerpo con el mío.

Eres bastante rico, me encantas. –dijo susurrándome al oído.

Solo reí entre dientes malvadamente y llevé mis manos a sus caderas, levanté mis rodillas diagonalmente, haciendo que sus glúteos quedaran apoyados de mis muslos. Aquí tenía la facilidad se poder moverme más fácil y rápido, por lo que fui penetrándola suavemente. Ya sabía que ella estaba algo agotada y venida, por lo que intencionalmente aumenté el ritmo de la penetración y con algunos algo fuertes. Me gustaba como gemía y me pedía que no me detuviera en tono muy excitante. Con mi mano izquierda, llevé mi dedo índice a su ano para presionarlo con la yema de este mientras la penetro. No pude evitar el querer entrar mi dedo por allí y al hacerlo, apretó su ano. Mientras la penetraba con mi miembro, también lo hacía con mi dedo (despacio) hasta poder sentir como de su vagina se deslizaba un líquido por mi miembro y cómo contraía su ano: ella tuvo otro orgasmo.

Aun le temblaban las piernas y seguía gimiendo. Recostó su pecho en el mío y su rosto en mi cuello. Acaricié su pelo y su espalda, más besé su frente y reí un poco malvadamente. La dejé descansar un poco mientras el silencio nos acompañaba. La tomé con ambos de mis brazos por su cadera, la levanté sin sacar mi miembro de su vagina y la acosté en la cama, quedando en posición del Misionero. Besé sus labios nuevamente y luego mordí su labio inferior suavemente. Mientras la besaba, saqué mi miembro de su vagina y con mi glande acariciaba su clítoris verticalmente. Podía sentir como ella ya estaba lubricando y sentir ese ritmo de respiración de su excitación. Lentamente la penetré, cuando ya estaba completamente mojada. Lo hice lentamente para ir progresivamente aumentando la rapidez. Levanté un poco mi cuerpo hacia atrás para poder tomar ambas de sus piernas y echarlas hacia lados opuestos, quedando ella con sus piernas abiertas. Aumenté la velocidad en la que la penetraba pero esta vez ella gimió un poco más que la anterior, lo que me excitó aun más. Sentía que yo mismo estaba mojando, lo que me hizo reducir un poco la velocidad porque no quería descargarme allí. Aunque mi ritmo había variado, me mi dedo pulgar de la mano derecha a mi boca para lubricarlo un poco y así poder acariciar su clítoris. No obstante, jugaba con su pecho con mi mano izquierda.

Luego tomé sus piernas nuevamente y puse cada una en mis hombros. Besé desde sus pantorrillas hasta los pies. Ella me decía que le gustaba aunque le hacía algo de cosquillas. Mi nivel de excitación bajó a un nivel normal, por lo que no resistí y la penetré más rápido… y más fuerte. Tomó una de mis manos y mientras más tiempo duraba penetrándola, más fuerte me apretaba la mano. Con la otra, trató de ponerla en mi abdomen, quizás yo estaba actuando algo salvaje y quería que bajara un poco mi ritmo de penetración, pero no resistí el querer seguir escuchándola gemir más y más, hasta que ella clavó sus uñas en mi piel y me dijo “perro” de una manera agresiva. En un momento pensé en que quizás debí reducir el ritmo de penetración y así lo hice, pero ella no estuvo de acuerdo: me pidió que siguiera como iba, que ya casi alcanzaba su otro orgasmo. La penetré como lo estuve haciendo anteriormente, más masajeaba su clítoris con mi pulgar hasta sentir que ella comenzaba a temblar y subió un poco sus nalgas; sus gemidos fueron un poco más intensos al tener este orgasmo.

Saqué mi miembro para bajar un poco mi excitación. Bajé sus piernas y las abrí nuevamente. Busqué su pecho y luego sus pezones. Los lamí, los besé, los chupé… lenta y suavemente, más una leve mordida y pasar mi lengua por la puntita de ellos. Descendí hasta su Venus y lamí su clítoris mientras masajeaba su punto G. Su Venus estaba calientito más húmedo de lo normal y notaba que algo más sensible también. Luego de jugar un poco allí debajo, uní sus piernas y las heché a un lado. Me acosté detrás de ella y sentí la curiosidad de quitarme las vendas o de quitárselas a ella, hasta quizás entablar un tema social o personal, pero eso destruiría esta fantasía.

¿Qué piensas? –preguntó ella.

No creo que estés pensando en quitarte las vendas o platicar sobre nosotros. –afirmó.

Creí que el brujo era yo por tener la barita mágica, pero tú ya has tirado varios polvos, entonces tú debes ser una bruja y mejor que yo. –dije de forma irónica pero chistosa.

Ella rió y me tomó de la mano. La llevó cerca de su boca y lamió mi dedo del medio sutilmente, luego la llevó recorriendo desde su cuello hasta sus senos y allí con la palma de mi mano acarició la puntita de sus pezones. Siguió descendiendo hasta llegar a su Venus y abrió un poco sus piernas y dijo:

Me encanta cuando me tocas aquí. –dijo cuando puso dos de mis dedos en su vagina.

Pero más me encanta cuando me lo lames y luego me lo entras salvajemente. –dijo en tono excitante.

Al decir esto último, rocé mi pene por sus nalgas; eso realmente me excitó. La masturbaba con mis dos dedos mientras besaba su hombro y luego la parte alta de su espalda. Fui descendiendo hasta llegar a sus nalgas; las besé y las agarré un poquito salvajemente, pero moderado. Ella aun permanecía en la misma posición: acostada de lado con las piernas recogidas. Tras besos y caricias con mi lengua, busqué su vagina y darle nuevamente sexo oral. Esta vez, jugué un poco con penetrar su ano con uno de mis dedos; al sentir que ya estaba mojadita otra vez, me acosté de lado también pero en forma recta, quedando mis piernas en la misma dirección de las de ellas. Rocé mi glande con su clítoris para lubricar mi miembro; jugué horizontal y circularmente allí; a ella le gustaba.

Introduje mi miembro dentro de su Venus lubricado de una manera algo agresiva pero sutil. Sentía su Venus más estrecho en esta posición y eso es realmente excitante. Empecé a penetrarla y aunque no tenía la posibilidad de tener movimientos largos, lo compensaba con rapidez y mientras más rápido eran mis movimientos, más rozaba su punto G, lo que hacía que ella pudiera sentir mis movimientos de una forma intensa y continua. Me sostenía la parte arriba de mi mano mientras yo la sostenía a ella por su cintura; me clavaba más sus uñas a medida que la penetraba. Sus gemidos eran más continuos y más agudos.

Mi nivel de excitación crecía aun más, sentía que esta vez no iba a poder detenerme y eyacular si seguía en el mismo ritmo; tanto como a ella, a mí también me encantaba y sé para ella es más intenso. De momento siento que abre sus piernas a lo que mientras la penetraba, masajee su clítoris con mi mano izquierda; ella solo gritaba palabras calientes en inglés y me sostenía del antebrazo.

Siento que ya en un punto del momento, clava más sus uñas en mi piel, cierra sus piernas y su cuerpo comienza a temblar y su cuerpo a hacer ligeros movimientos algo fuera de lo normal. Mientras ella tenía su orgasmo, seguía penetrándola de igual manera hasta que ella tuvo que alejarse un poco de mi dejando mi miembro fuera de su Venus.

Desesperadamente ella buscó de mi cuerpo con sus manos, me besó loca y desesperadamente.

Eres increíble, eres genial… me encanta como lo haces. –dijo ella con palabras entrecortadas y algo sofocada.

Mientras descendió por mi cuerpo con excitantes besos hasta llegar a mi miembro ella dijo: la quiero en mi boca.

No pude negarme ante ese mandato, pues, eso siempre me ha encantando. Ella llegó hasta mi miembro y lamió mi glande con su lengua, la parte baja de él y la puntita. Luego lentamente se entro mi miembro completo dentro de su boca, hasta el punto en el que algunas personas conocemos como “garganta profunda” y sacudió un poco su cabeza. Dio la sensación de un pequeño cosquilleo de placer en mi glande, el cual lo sentía más grande, o más bien, yo estaba al borde de estallar. Ella dejó mi miembro para luego fue hasta mis genitales y chuparlos alternativamente. Mientras jugaba con mis genitales, me masturbaba rápidamente y yo no podía evitar querer eyacular. Llegué hasta el punto de lubricar y de sentir que en mis genitales estaban completamente llenos de líquido.

Buen chico, así me gusta. –dijo mientras lamía mi miembro y saboreaba mi lubricación.

Ella volvió a lamer y chupar mi glande y parte de mi miembro; mientras hacía esto acariciaba y masajeaba mis genitales y parte de mi periné. Ella abrió un poco mis piernas y descendió nuevamente a mis genitales con su boca. Luego de jugar con ellos, siguió hasta mi periné y pasó su lengua lentamente por esa área (fue una sensación distinta, incluso más intensa que el contacto de sus mágicos labios y lengua con mis genitales) y no se quedaba atrás el ella masturbarme mientras me jugaba por allí.

De momento creo que se llevo un dedo a su boca para lubricarlo y llevarlo lentamente desde mi periné hasta mi ano, el cual estuve al borde de detenerla, pero ella solo puso la yema de su dedo allí e hizo cierta presión. Me masajeó por esa área con ese dedo, mientras lamía mis genitales y me masturbaba (nunca había sentido semejante sensación; fue tan intensa y tan única… sentía que se acumulaba más y más semen allí).

Luego ella llevó nuevamente su boca a mi miembro y mientras me hacía sexo oral, me masturbaba y con su otra mano jugaba con mis genitales y el área de mi periné. Ya lo sentía venir, sentía como recorría a través de mi miembro y ella aún me masturbaba y me seguía dando sexo oral. Mi pierna derecha comenzó a temblar un poco y aquel líquido que aquella dama me hizo acumular, comenzó a brotar; ella me hizo garganta profunda mientras eyaculaba. Hice ciertos gemidos masculinos y halé un poco de su pelo. (Fue el orgasmo más intenso y largo que he tenido)

Ella reía entre dientes mientras jugaba con aquel líquido y mi miembro aun en su boca. Pude sentir como tragó y saboreó; seguía jugando un poco con mi miembro.

–Mi rey, estás bien alimentado. –dijo con una pequeña risa malvada y algo puta.

–¿Oh sí? No me digas? –dije con las palabras entrecortadas y acariciaba su pelo.

Me recosté en la cama y sentí que ella se puso de pie y se alejó un poco. Intenté sentarme nuevamente, pero me sentía un poco mareado, quizás por la energía que quemé en movimientos y en esa intensa eyaculación.

–¿Qué quisieras preguntarme o qué deseas saber? –preguntó ella.

–Es lógico… ¿no?

–¿Quieres saber quién soy?

–No.

–¿No? Entonces, ¿qué es?

–Mi mayor placer, fue complacerte.

–Já…

–¿Crees que fallé en eso o si pude complacerte? –pregunté.

–Eres el único hombre que por primera vez me ha hecho sentir tan realizada y completa. –dijo ella.

–No sabes qué tan bien me ha hecho sentir eso; supongo que eso es bueno, ¿no? –dije.

–Desde cierto punto sí, pero no sé si aparezca algún otro adolescente igual o mejor que tú, de lo contrario, buscaría de ti nuevamente; eres el primer punto de comparación. –dijo con una sonrisa algo malvada.

¿A qué te refieres? –pregunté.

En ese mismo instante, mi amiga tocó la puerta nuevamente. Mi Fantasía le confirmó que podía pasar (quedé en el aire, pues, nunca me respondió). La puerta se abrió y solo escuché a ellas dos reírse algo malvadas mientras yo guardaba silencio. Nuestra amiga entró y tomó a su amiga hasta fuera del lugar o de la habitación donde estábamos (creo). Dijo que no tardaría, que solo la iba llevar hasta el baño y luego alguien la pasaría a buscar.

Mientras pasaba el tiempo, yo seguía acostado en la cama y todavía vendado. Mi curiosidad estaba naciendo, quería saber quién es esa chica con la que estuve, me la imaginé tan sensual, como aquella niña que vive por los alrededores de mi hogar y con semejante cuerpo, aunque con la voz se asemeja a su mejor amiga. Pero dudo que haya sido ella, pues, hasta donde entiendo no ha tenido coito, no está empapada de lo que es el sexo, su novio es su vecino lo cual siempre la tendría vigilada como siempre… Pero, ¿qué hay de aquello que dijo “buscaría de ti nuevamente; eres el primer punto de comparación. En ese instante mi amiga abrió la puerta y se echó a reír nuevamente.

¿De qué te ríes, Jenn? –pregunté sin ganas.

Viejo, estás desnudo y lo tienes bien sexy. –dijo ella.

Oh cierto, estoy desnudo. ¿Podrías pasarme mis bóxers, por favor? No sé donde tú amiga lo tiró. –le pedí mientras me ponía de pie.

Claro, toma. –puso mis bóxers en mi mano, aunque cuando tomé no quería soltarlo.

¿Qué pasa? –pregunté.

Viejo, al parecer lo hiciste muy bien. –lo dijo con una risa algo puta y me lanzó a la cama.

¿Qué hac…? –me interrumpió poniendo un dedo en mis labios.

Ella salió muy feliz y la verdad que verte así me pone algo caliente. –dijo mientras pasaba su mano por la parte dentro de mi muslo.

Está bien Jenn, ¿podrías quitarme las vendas, por favor? –pregunté.

Sí. –respondió mientras buscaba la llave y quitaba el pequeño candado.

Por fin, ya estaba al borde de enloquecer. –dije; me tomé la sorpresa de que mi amiga me estaba viendo de una forma pervertida.– Hablaré contigo más tarde. –le dije.

Está bien corazón. –dijo con una mirada pervertida y mordiéndose un poco los labios.

Me puse los bóxers y analicé el lugar: era una habitación, con paredes blancas, con tres ventanas  de cristales con vista a las montañas, una televisión LCD, un armario de pared, un abanico de techo y varios cuadros de paisajes; desconocía el lugar totalmente y parecía estar lejos de la ciudad. Le pedí que me llevara a el lugar donde dejé el resto de mi ropa pero ella se negó. Dijo que me podía quitar las vendas solo en ese lugar y que tendría que volver a ponérmelas para poder salir de allí. Así fue; ella me tomó de la mano, abrió la puerta y establecimos otra conversación:

–¿Y tú cómo te sentiste? –preguntó ella.

–Muy bien. Fue una experiencia muy intensa; quisiera volver a hacerlo. –le dije.

–¿Con la misma persona?

–Quizás… ¿o te ofreces? –le pregunté en forma de chiste.

–De eso hablaremos después. –dijo mientras agarró mis nalgas.

–¿Serás mala amiga y me dirás quién es? –pregunté.

–Tú ya la conoces. –dijo esto y detuve mi caminar.

–¿Qué dices? –pregunté.

–Sí, pero nadie más sabrá que estuviste con una chica que ya conoces.

–¡… Jenn! –dije algo exaltado.

–Tampoco nadie sabrá por qué eres el punto de comparación; ella irá a tener relaciones con su novio en esta semana.

–¿Tú sabes qué es el Punto de Comparación? –pregunté.

–Sí, contigo ella experimentó lo que es el coito, por primera vez. –dijo mi querida amiga.

 

 

 

Autor: Johevan Peralta

  • 4 months ago
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Siempre tuviste la oportunidad
y el tiempo de decir “NO”.
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Siempre tuviste la oportunidad

y el tiempo de decir “NO”.

  • 5 months ago
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El amor ha quedado atrás.
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El amor ha quedado atrás.

  • 5 months ago
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Y cada día me convezo más.

09-12-11
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Y cada día me convezo más.

09-12-11

  • 5 months ago
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  • 7 months ago
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La edad determina el tiempo vivido. La madurez determina lo que has reflexionado.
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  • 9 months ago
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  • 10 months ago
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Antes de tomar una decisión cuando existe un vínculo, un sentimiento entre dos personas, se debe tomar la delicadeza, la bondad y la racionalidad antes de cortar ese vínculo. La razón es simple: ser humano.
Se nos otorgó la capacidad de poder pensar y una inteligencia emocional. Nada cuesta tener que explicarle al ser que (vulgarmente hablando) mandaras al mismo diablo, la decisión que vas a tomar. Antes de hacer eso, ¿por qué no piensas en que si no le explicas a esa persona tu decisión esta va a pensar “oh, me han cortado* por yo apreciar a esa persona”? Aunque esa persona ya para ti no tenga valor, lo más seguro tú si vales para esa persona; por más dramático que pueda sonar: no sabes si una decisión tan inmadura puede afectar a la otra persona y en qué grado de madurez tiene para enfrentar la situación. 
Es decepcionante, muy decepcionante, el que una persona como ella, no haya tenido la sensibilidad y la racionalidad de explicarme las cosas, ¿o es que acaso fui muy ciego? Si así fue, fuiste muy inhumana. El pisotear, escupir y destruir un sentimiento inocente, como el de un niño, de esa forma, te hace ser un “ser insensible”. En la forma en que me ignoras, te burlas de mi inocente y puro corazón No deberías considerarte humana, no ensucies al ser humano diciendo que eres uno de nosotros, no lo hagas.
Gracias. 
* = romper el vínculo de cualquier relación existente.
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Antes de tomar una decisión cuando existe un vínculo, un sentimiento entre dos personas, se debe tomar la delicadeza, la bondad y la racionalidad antes de cortar ese vínculo. La razón es simple: ser humano.

Se nos otorgó la capacidad de poder pensar y una inteligencia emocional. Nada cuesta tener que explicarle al ser que (vulgarmente hablando) mandaras al mismo diablo, la decisión que vas a tomar. Antes de hacer eso, ¿por qué no piensas en que si no le explicas a esa persona tu decisión esta va a pensar “oh, me han cortado* por yo apreciar a esa persona”? Aunque esa persona ya para ti no tenga valor, lo más seguro tú si vales para esa persona; por más dramático que pueda sonar: no sabes si una decisión tan inmadura puede afectar a la otra persona y en qué grado de madurez tiene para enfrentar la situación.

Es decepcionante, muy decepcionante, el que una persona como ella, no haya tenido la sensibilidad y la racionalidad de explicarme las cosas, ¿o es que acaso fui muy ciego? Si así fue, fuiste muy inhumana. El pisotear, escupir y destruir un sentimiento inocente, como el de un niño, de esa forma, te hace ser un “ser insensible”. En la forma en que me ignoras, te burlas de mi inocente y puro corazón No deberías considerarte humana, no ensucies al ser humano diciendo que eres uno de nosotros, no lo hagas.

Gracias. 

* = romper el vínculo de cualquier relación existente.

  • 10 months ago
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  • 10 months ago
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Los versos, las lineas y/o palabras plasmadas en éste blog, mayoría son puramente instintivas, sin mucha organización, formalidad, estudiada y/o sin influencia. Considero que no necesito todo lo anterior mencionado si solo quiero expresar exactamente lo que pienso y como lo siento. Así como me tomé la libertad escribir sin estar "dotado", siéntase libre de criticar.

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